Charca del Navazo: la historia

LA CHARCA DEL NAVAZO SERÁ UN ÁREA PREFERENTE DE ANFIBIOS, GESTIONADA POR EL PARQUE REGIONAL DEL GUADARRAMA Y BAJO LA SUPERVISIÓN DEL MUSEO DE CIENCIAS NATURALES

La intervención de Proyecto Verde de Colmenarejo, decisiva en el proceso

Aquellos que paseen con frecuencia por la zona del Navazo (pasado Parque Azul, en dirección al embalse de Valmayor) habrán asistido en los últimos meses a una situación algo insólita: la charca se desmantela en primavera, se tapa por completo a finales de verano y comienza a resurgir en otoño. ¿Qué ocurre?

 

Antecedentes históricos

Desde siempre, la zona del Navazo ha sido un lugar fácilmente encharcable debido a la superficialidad de un pequeño acuífero, que permitía la presencia de varias charcas durante buena parte del año. Esta circunstancia fue, seguramente, la que propició que este lugar fuera utilizado como abrevadero y zona de pastos para el ganado. Cuando se disuelve la Mesta y la Asociación de Ganaderos del Reino se hace cargo de sus bienes, a mediados del siglo XIX, esta zona se incluye como descansadero, y pasa a formar parte de los bienes pecuarios, que como todos saben son bienes de dominio público y, en consecuencia, inalienables, imprescriptibles e inembargables (Ley 8/1998 de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid).

La presencia casi permanente de humedad provoca la degradación de los granitos del subsuelo y su transformación en arcillas, lo que dota al lugar de impermeabilidad, aumentando su capacidad para retener el agua de lluvia, que se suma así a los aportes subterráneos. Es un fenómeno similar al que se produce en las charcas de Los Escoriales, que mejoran su capacidad de embalsamiento al ser extraídas sus arcillas para pavimentar una urbanización cercana.

En los vuelos fotogramétricos realizados por el ejército de los Estados Unidos en 1956 se aprecia la presencia de varias charcas en la zona del Navazo. También hay que destacar que existe un manantial en este lugar que hasta los años cincuenta era utilizado como lavadero por las mujeres de Colmenarejo. A tal efecto se construyeron, en tiempo inmemorial, varias pilas de granito y una estructura de piedra para proteger dicho manantial.

El lugar tuvo gran importancia histórica, porque por ahí mismo pasaba (y pasa) el “Camino Real de Colmenarejo a Madrid” (Mohíno Cruz, A; Miguel Cuesta, A. El Miliario Extravagante, 1996, nº 56), que Gonzalo Arias confundió con una calzada romana (Arias Bonet, G.: Repertorio de caminos de la Hispania Romana. 1987).

Llega el Plan Prisma...

Durante la legislatura de 1995-1998, el Ayuntamiento de Colmenarejo solicitó fondos al Plan Prisma (Plan Regional de Inversiones y Servicios de Madrid) para afrontar la remodelación de esta zona. Entre las obras que se realizan (acondicionamiento de la Cañada de las Merinas y de los terrenos del antiguo vertedero donde se construirá la Ermita, ajardinamiento de la zona, plantación de una chopera, mobiliario urbano...) se acomete la consolidación de una charca en el Navazo. Esta obra, hecha con mucha mejor voluntad que acierto, consiste en excavar un vaso, hormigonar el fondo, añadir una lona impermeable, rellenarla de cantos rodados y realizar las infraestructuras hidráulicas necesarias para garantizar el llenado de la charca y su eventual vaciado en caso de desbordamiento. De esta manera, el agua que desbordaba por todo el descansadero se reconduce hacia esta charca artificial, permitiendo que tenga agua durante tres cuartas partes del año, justo lo que necesitan los anfibios para reproducirse.

 

... Y también los anfibios

En estos tiempos no existe en Colmenarejo una conciencia ambiental como la que actualmente tenemos (y de la que en buena medida Proyecto Verde es responsable). A pesar de que algunos herpetólogos aficionados ya conocían esta zona y su potencial importancia, la obra se realiza sin que nadie advierta lo inadecuado de la actuación. Pero a pesar de ello, y gracias en parte a que la charca garantiza un nivel de agua constante durante la mayor parte del año, la fauna herpetológica de la zona comienza un paulatino desarrollo que ya en 2000 arroja datos muy interesantes.

Durante ese invierno (2000-2001), el Museo de Ciencias Naturales entra en contacto con Proyecto Verde a través del Dr. Iñigo Martínez Solano. Por esas mismas fechas, la Consejería de Medio Ambiente nombra un director-conservador para el recientemente creado Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su Entorno: José María González. Esta persona, con muy buen criterio, encarga una serie de estudios a expertos para conocer a fondo los valores de fauna y flora del Parque Regional. Entre otros, participan en estos trabajos Nicolás López, botánico, que ha sido presidente de Proyecto Verde; y Ángel Pérez, ornitólogo y también miembro de Proyecto Verde. Ambos dirigen los equipos que elaboran los atlas de flora y ornitológico.

La llamada del Museo de Ciencias Naturales tiene como finalidad que les prestemos nuestra colaboración en la realización del estudio preliminar sobre los anfibios de Colmenarejo, zona hasta el momento mal estudiada. Gracias al Inventario Medioambiental de Colmenarejo que veníamos realizando por esas fechas, tenemos perfectamente censadas todas y cada una de las charcas con interés herpetólogico. El trabajo de Martínez-Solano y García-Paris arroja unos resultados espectaculares para nuestro municipio, situándolo en vanguardia de la biodiversidad herpetológica del Parque Regional, con la charca de Los Escoriales como punto más destacado.

En la charca artificial del Navazo pudimos comprobar cómo en solo 4 o 5 años se había afianzado una importante fauna de anfibios. El informe cita lo siguiente:

En esta zona existen varias charcas temporales, un manantial que reúne condiciones muy favorables para la presencia de Discoglossus galganoi (pero donde se ha registrado la presencia de peces introducidos), y una laguna artificial. Se localizaron las siguientes especies: Pleurodeles waltl, Triturus pygmaeus, Pelobates cultripes, Bufo calamita y Rana perezi.” (Inventario preliminar de las poblaciones de anfibios del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su Entorno. Iñigo Martínez-Solano y Mario García-París. Museo Nacional de Ciencias Naturales, CSIC. Diciembre de 2001).

Es decir, cinco especies de anfibios. Durante los siguientes años, la charca se consolida como punto de reproducción, y las poblaciones aumentan paulatinamente.

Ofrecemos nuestra colaboración

Hace unos dos años, el Ayuntamiento de Colmenarejo comienza a mostrar interés en esta charca. El asunto nos preocupa extraordinariamente, porque el Ayuntamiento jamás ha atendido ni una sola de nuestras peticiones de protección, conservación o mejora relativas a charcas; más bien al contrario, ha manifestado en reiteradas ocasiones la ausencia de valor de determinadas charcas de Colmenarejo por tratarse de charcas artificiales. Este repentino interés coincide con la difusión del Avance del Plan General de Ordenación Urbana de Colmenarejo (PGOU), en el cual toda la zona del Navazo figura como “suelo para Equipamientos”, que en la jerga urbanística quiere decir colegios, polideportivos, etc. Y eso a pesar de tratarse de una zona pecuaria en la que la ley impide ningún tipo de actuación urbanizadora. Presentamos alegaciones, pero son desestimadas (en contra incluso de la propia ley, como acabamos de explicar).

En un intento por tratar de evitar males mayores, solicitamos y conseguimos que Martínez-Solano y Alberto Álvarez, (herpetólogos de reconocido prestigio) se ofrezcan al Ayuntamiento de Colmenarejo para asesorarles desinteresadamente en cualquier actuación relacionada con la Charca del Navazo. Tras varios desplantes protagonizados por concejales del Equipo de Gobierno, estos científicos optan por dedicar su tiempo y su trabajo a aquellos que sepan y quieran valorarlo.

Un proyecto muy polémico

Durante los meses siguientes se deja de hablar del Navazo, y pensamos -con alivio- que el Ayuntamiento se ha olvidado del asunto, inmerso como está en problemas mucho más serios. Retiran el Avance del PGOU. En esta decisión algo tiene que ver Proyecto Verde, y seguramente algo tiene que ver la necesidad de adecuar el futuro PGOU a los intereses de aquellos que han apoyado al gobierno en minoría de APIC (concejales tránsfugas del PP) y de los que ya se sabe que lo apoyarán tras las próximas elecciones (PSOE).

Durante este tiempo, se elabora un proyecto de actuación para el Navazo. No conocemos los detalles, pero sabemos que entre los protagonistas de esta fase está la alcaldesa de Colmenarejo, la antigua concejal de Medio Ambiente y el Director-Conservador del Parque Regional. Por fortuna, el carácter de vía pecuaria de la zona obliga al Ayuntamiento a contar con la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, a través del mencionado Director del Parque Regional, y esto, a la larga y después de varias vicisitudes que explicaremos, es lo que salva al Navazo.

Leyes, directivas, sentido común... todo en contra

No sabemos, insistimos, el proceso mediante el cual Neftalí Roblas concluye recomendando la eliminación de la charca del Navazo. Es evidente que no llega a tener en su poder todos los elementos necesarios para emitir un informe acertado. Quizá por premura, por falta de información o tal vez por recibir información sesgada e interesada. De los otros intervinientes –Parque Regional y Ayuntamiento de Colmenarejo- solo cabría sospechar del Ayuntamiento (con manifiestos y manifestados intereses urbanísticos en la zona y al que la eliminación de la charca podría venir de perillas), quedando totalmente libre de sospecha el Parque Regional, y más tras su actuación posterior, que veremos.

Con la prevención propia de quien no conoce con detalle estos entresijos, y pidiendo disculpas si alguna de estas valoraciones es inexacta, continuamos, ahora sí, por derroteros nuevamente bien documentados.

La recomendación de Neftalí Roblas choca frontalmente con dos circunstancias:

Primera: La Directiva Hábitat, reflejada en el Real Decreto 1997/1995, de 7 de diciembre, establece como “hábitat prioritario” en su epígrafe 3170, los “Estanques temporales mediterráneos”, dentro del apartado “Habitats de agua dulce; aguas estancadas”. Estos “habitats prioritarios” son definidos de la siguiente manera en este Real Decreto: “tipos de habitats naturales amenazados de desaparición cuya conservación supone una especial responsabilidad, habida cuenta de la importancia de la proporción de su área de distribución natural incluida en el territorio en que se aplica la citada Directiva”.

La definición dada por esta importantísima directiva europea (transpuesta a nuestra legislación) –estanques temporales mediterráneos- define a la perfección la inmensa mayoría de las charcas que encontramos en Colmenarejo, y entre ellas el Navazo o Los Escoriales. Según la Real Academia, estanque es una balsa construida para recoger el agua, con fines utilitarios, como proveer al riego, criar peces, etc., o meramente ornamentales. El carácter “temporal” es fundamental para poder acogerse a este epígrafe. Gracias a la temporalidad de sus aguas, estos estanques (o charcas, si lo preferimos) no pueden albergar la fauna piscícola y foránea que está diezmando las poblaciones de anfibios en todo el Mediterráneo Europeo (cangrejo americano, galápago de Florida, peces de todas clases soltados por pescadores y particulares...). De ahí su enorme interés, ya que son el último valuarte para la reproducción segura de nuestros anfibios. Todas las charcas de Colmenarejo se secan en verano, y las pocas que no lo hacen tienen una nutrida presencia de cangrejo americano, incompatible con la presencia de anfibios. La charca del Navazo era un estanque, era temporal, y evidentemente, mediterránea, y por lo tanto, protegida por la Directiva.

Segunda: La mayoría de los anfibios que ha sido censados en la charca del Navazo (y en las demás de Colmenarejo) están incluidos en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, publicado en el Real Decreto 439/1990, de 30 de marzo, y en disposiciones siguientes que lo amplían, en la categoría de Especies de Interés Especial (la legislación autonómica las denomina “Especies sensibles a la alteración de su habitat”). Estas especies son: Pleurodeles waltl, Triturus pygmaeus, Pelobates cultripes y Bufo calamita.

Las especies recogidas en este catálogo están fuertemente amparadas por la ley, hasta el extremo de que darles muerte o destruir sus lugares de reproducción esta castigado penalmente (Código Penal, Art 334, Atentados contra especies de fauna amenazadas) con pena de cárcel. Y con ser esta la sanción más grave, no es la única.

La Ley 2/1991, de 14 de febrero, para la Protección y Regulación de la Fauna y Flora Silvestres en la Comunidad de Madrid, establece que serán infracciones muy graves: La destrucción del hábitat de especies en peligro de extinción o sensibles a la alteración de su hábitat, en particular del lugar de reproducción, invernada, reposo, campo o alimentación”.

Queda, pues, palmariamente claro que la eliminación de la charca del Navazo (o cualquier otra en la que exista constancia documental de presencia de anfibios amenazados) supone un delito ecológico, y una infracción civil muy grave, que en el caso de cargos y empleados públicos conlleva duras sanciones de inhabilitación.

Por tanto, y sin necesidad de recurrir a criterios puramente científicos, las conclusiones del informe de Neftalí Roblas -de ser en los términos que conocemos- son totalmente inaceptables. De ahí -y entre otros criterios- la oposición frontal a esta actuación por parte de todos los herpetólogos consultados.

Comienzan las obras

En el mes de mayo, con el Gobierno Municipal en funciones tras las elecciones, comienzan las obras en el Navazo. En ese momento la charca es un hervidero de vida, con centenares de larvas (renacuajos) de las cinco especies presentes, con multitud de adultos, amén de otra fauna asociada, como culebras del género Natrix. Entran las excavadoras, arrancan la lona, arrancan la solera de hormigón y convierten la zona en un barrizal, en el que mueren por aplastamiento y falta de oxígeno todas las larvas de anfibios y buena parte de los adultos.

La noticia nos llega a través de miembros de nuestra asociación que presencian el desastre. El Ayuntamiento no nos informa de nada, como es habitual. Inmediatamente intentamos hablar con la concejal en funciones de Medio Ambiente, que ni se pone al teléfono ni nos devuelve la llamada (como también es habitual). Hablamos entonces con el agente medioambiental municipal. Nos informa que la intención es restaurar la charca, eliminando de ella los materiales artificiales y recuperando la vegetación. Le decimos que el momento elegido es el peor posible, y ofrecemos tratar el asunto con discreción si se paran las obras de inmediato. En ese momento, no tenemos la más mínima sospecha ni información alguna que nos haga pensar que piensan eliminar la charca. Aparentemente, se trata de un error –un gravísimo error- en la elección del momento de comienzo de la restauración. Una obra de restauración llevada a cabo durante los meses de agosto y septiembre (cuando la charca está seca) causaría un impacto ínfimo en la fauna. Proponemos, por tanto, que las obras no continúen hasta que la charca este seca. Horas después de esta conversación, recibimos la llamada del agente medioambiental que nos informa de que ha sido aceptada nuestra propuesta y se paralizan las obras. Estas obras están siendo dirigidas por un técnico de la propia Comunidad de Madrid y con medios también de la Comunidad.

Intranquilidad

Esta actuación en el Navazo nos deja muy intranquilos. Nos cuesta trabajo creer que se haya actuado en el peor momento posible de manera fortuita, a no ser que la intención sea hacer desaparecer la charca (como luego confirmamos).

A mediados de agosto recibimos una llamada del agente medioambiental en la que nos comunica la reanudación de las obras en el Navazo. Pocos días después nos reunimos con el nuevo concejal de Medio Ambiente, Jerónimo Hernández. Recibimos este nombramiento con alegría por varios motivos: el primero, porque se trata de un concejal elegido por IU, formación de sólidas convicciones ecologistas con la que Ecologistas en Acción (nosotros) mantiene buenas relaciones. Y segundo, porque aunque no le conozcamos, es imposible que sea peor para el medio ambiente de Colmenarejo que su antecesora.

En la reunión, que transcurre por cauces muy agradables y cordiales (y que es la primera que nos concede un concejal del Equipo de Gobierno en muchos años), exponemos al Sr. Hernández, de viva voz y por escrito, nuestra preocupación por la charca del Navazo, incluyendo nuestros temores de que se desee eliminar dicha charca, y le rogamos que vele por la actuación en curso.

Adiós charca

A primeros de septiembre reanudamos nuestra actividad tras las vacaciones estivales. Y a finales de mes comprobamos nuestros peores temores: la charca del Navazo ha desaparecido completamente. Si no fuera porque la tierra se ve un poco removida, nadie diría que allí había una charca rebosante de vida solo unos meses antes. Inmediatamente nos ponemos en contacto con la comunidad científica para recabar su colaboración. En unos días recibimos el apoyo de la Asociación Herpetológica Española con un escrito en el que se pone de manifiesto la importancia de esta charca y los resultados de los últimos censos realizados, mucho mejores que los del invierno 2000-2001, lo que demuestra el potencial de la zona. Este escrito se puede consultar en nuestra web. También nos llega desde la Universidad de Connecticut un escrito del Dr. Martínez-Solano en la misma línea. Simultáneamente, varios herpetólogos del Museo de Ciencias Naturales y de la AHE se ponen a nuestra disposición para colaborar en las actuaciones que sean precisas para recuperar la charca.

El Director-Conservador del Parque Regional

La sensación que tenemos (y que es fruto de todo lo acaecido hasta ese momento en relación a este asunto), es que de los dos intervinientes –Ayuntamiento y Consejería de Medio Ambiente- solo podemos esperar una solución al problema por parte de la segunda. La Consejería no tiene ningún interés en destruir un humedal, más bien todo lo contrario. Y si ha colaborado en destruirlo ha sido probablemente por error, inducida por un informe más que cuestionable del Centro “González-Bernáldez” y, seguramente, por el propio Ayuntamiento de Colmenarejo, que recordémoslo, incluye esta zona como urbanizable en su Avance de PGOU. Y no precisamente por error, puesto que desestima nuestras alegaciones. Eliminar esta charca supone eliminar un importante obstáculo frente a estas pretensiones urbanizadoras.

Por parte del Ayuntamiento de Colmenarejo pocas cosas han cambiado con las elecciones. Siguen gobernando prácticamente los mismos, y aunque el Concejal de Medio Ambiente parece un hombre razonable y dialogante, no ha podido o no ha querido intervenir en el asunto, que conocía desde mediados de agosto. Por lo que respecta a las nuevas incorporaciones (dos concejales del PSOE), uno de ellos ya ha declarado en varias ocasiones cómo resolvería el problema de las charcas de Los Escoriales: cubriéndolas con varios camiones de escombros (es constructor). Parecía claro, por tanto, hacia dónde debíamos dirigir nuestros pasos.

José María González, el Director-Conservador del Parque Regional, es un hombre inteligente, razonable y resolutivo, y en la medida de sus competencias, desarrolla una importante labor al frente de este espacio protegido. Ya le conocíamos de otras actuaciones y teníamos la convicción de que la solución al problema pasaba por él.

El 26 de septiembre hablamos con él por teléfono y le exponemos la situación. A la hora y media de esta conversación se presenta en Colmenarejo para estudiar juntos la situación sobre el terreno. En seguida se da cuenta de que ha habido actuaciones desacertadas y se muestra totalmente dispuesto a hacer lo que sea preciso para recuperar –esta vez de verdad- la charca del Navazo. También hay acuerdo en que deben ser herpetólogos del Museo Nacional de Ciencias Naturales quienes dirijan la actuación.

A los pocos días, el miércoles 3 de octubre, volvemos a reunirnos en Colmenarejo. José María se ha movido deprisa: ya ha contactado con un prestigioso herpetólogo del Museo, del CSIC y vicepresidente de la AHE –Jaime Bosch- , ya tiene un nuevo proyecto y ya han comenzado las obras. Se ha consultado la fotogrametría americana del 56 y en base a esa información y a la disponible de estudios herpetológicos anteriores, se ha diseñado un nuevo espacio.

La nueva charca del Navazo

Este nuevo espacio va a consistir en una charca con dos ramificaciones hacia el oeste. Va a disponer de varias profundidades (entre 50 cm y 1,5 metros) para adecuarse a los hábitos de reproducción de las especies de anfibios de la zona, no solo de las presentes sino también de las potenciales, a las que se va a tratar de atraer. No habrá ningún elemento artificial y el único añadido serán gruesos y pesados bolos de granito (para que no se puedan mover) esparcidos por los alrededores que sirvan de escondite a los anfibios (muy dados a refugiarse bajo las piedras). Se instalarán paneles informativos y educativos para que los ciudadanos conozcan la riqueza que atesoramos. Confiamos en que nuestros concejales, con la alcaldesa la frente, se los lean antes de inaugurarlos.

Durante los próximos años, el Parque Regional financiará el seguimiento científico de esta charca, para ver su evolución y, en su caso, introducir las medidas correctoras que sea necesario. Finalmente, por el momento no se va a hacer ningún tipo de actuación hidráulica, pero no se descarta en un futuro, si los movimientos de tierra hubieran provocado alguna desviación del acuífero que alimentaba el estanque.

Y no solo eso. El Director-Conservador quiere poner en valor otros aspectos interesantísimos de la zona, recuperando el Camino Real de Colmenarejo a Madrid a su paso por el Navazo y reacondicionando las piletas de lavado de la fuente (trasladadas de su ubicación original y dejadas en una hondonada siempre encharcada durante las actuaciones del Plan Prisma). Muy buenas noticias para Colmenarejo y para el histórico descansadero del Navazo que, ahora sí, escapa creemos que definitivamente de las garras especulativas.

Satisfechos

En definitiva, aplicando el refrán de “bien está lo que bien acaba” podemos sentirnos muy satisfechos porque en unos años el Navazo va a adquirir una importancia para la fauna herpetológica como nunca antes había tenido. Tenemos que felicitar a José María González por la rápida y contundente solución que ha dado al problema, y felicitarnos nosotros también por la parte que nos toca.

El Ayuntamiento de Colmenarejo

La Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local, establece específicamente en su artículo 25 que el Municipio ejercerá competencias en la protección del medio ambiente (entre otras). Y el artículo 28 autoriza a los Municipios a realizar actividades complementarias de las propias de otras Administraciones Públicas en materia de protección del medio ambiente.

Es decir, los Ayuntamientos tienen, no solo la potestad sino también la obligación de velar por la protección del medio ambiente de sus municipios.

Esto es muy importante, porque desde que Proyecto Verde existe, hemos oído en demasiadas ocasiones decir a responsables municipales que “ellos no tienen competencias” en temas relativos al medio ambiente. Este interés por “quitarse de en medio” se entiende en el contexto del secular desinterés de este Ayuntamiento en lo concerniente al medio natural.

En el tema que nos ocupa, independientemente de que las obras del Navazo fueran financiadas por la Consejería de Medio Ambiente, el Ayuntamiento ha actuado como promotor y las obras se han realizado en suelo de Colmenarejo, por lo que su competencia para intervenir en este asunto es absoluta.

Habría bastado cumplir los preceptos del Reglamento de Participación Ciudadana (que insta a informar a las asociaciones de cosas como esta), y habría bastado escuchar los argumentos razonables y fundados de Proyecto Verde, para haber evitado este problema.

Somos concientes de que el nuevo responsable de Medio Ambiente no ha tenido responsabilidad alguna en la gestación de este asunto, pero una vez que supo, de nuestros labios, la naturaleza del problema, debería haber sido él –y no nosotros- quién hubiera abordado las gestiones que han conducido a la resolución del problema. Estamos seguros que la bisoñez en el cargo es responsable de esta actuación (falta de actuación, más bien), por lo que desde aquí le animamos a participar activamente en la gestión del medio natural de Colmenarejo y apoyarse en los que de manera absolutamente desinteresada, trabajamos día a día por conservarlo. Y nos consta que ya ha realizado alguna actuación muy interesante en tema de caza, lo que valoramos y agradecemos.

Un misterio preocupante

Cuando inspeccionábamos sobre el terreno el desmantelamiento de la charca, allá por el mes de mayo, observamos algo muy extraño. En una finca rústica cercana, situada en el trayecto del acuífero que alimenta el Navazo y en la que existen algunos pozos que se nutren, presumiblemente, del mismo caudal, vimos una pala excavadora de grandes dimensiones realizando un profundo agujero en el suelo. ¿Que estaba haciendo esa pala? ¿Para qué era ese agujero? ¿Para quién trabajaba? Simultáneamente, vimos evidencias de que se han realizado sondeos hidrológicos en la zona del Navazo. Actualmente, el agujero está tapado y solo se aprecia que ha habido un movimiento de tierras en la zona.

Desde el Ayuntamiento han declarado no saber absolutamente nada (aunque pueden preguntar al propietario de la finca); La Comunidad de Madrid ignora la actuación y nos ha dicho que no ha tenido nada que ver. ¿Estaba esa máquina realizando alguna actuación en el acuífero del Navazo? En los próximos meses lo vamos a saber, porque la nueva charca debería llenarse de agua como viene haciendo desde tiempos inmemoriales. Si esto no sucediera, y en previsión de que se haya realizado alguna actuación tendente a desecar la zona, tenemos el compromiso del Director-Conservador del Parque Regional de hacer las actuaciones que sean necesarias para que la charca vuelva a tener aporte de agua, aunque haya que alimentarla de pozos cercanos o del propio manantial del Navazo.

AGRADECIMIENTOS

Muchas personas han hecho posible este final feliz. En primer lugar debemos mencionar a José María González y a los compañeros de Proyecto Verde que han participado. Y también queremos dar las gracias a los herpetólogos Alberto Álvarez e Iñigo Martínez-Solano; a Jaime Bosch, a Ignacio J. de la Riva y a Jesús Dorda.

Proyecto Verde

 

FOTOS

Al fondo, la charca original. En primer término, la fuente del Navazo y las pilas de granito, en una ubicación que a juzgar por lo poco práctica que resulta, no debía ser la original.

En estas fotos tomadas en febrero, se puede ver la charca del Navazo, aún con la lona, pero sin el vallado de troncos que lució desde su construcción.



 

En este plano de la Comunidad de Madrid se observa en amarillo todo lo perteneciente a Vías Pecuarias. La flecha señala la charca, que está en pleno descansadero. El punto verde señala la extraña excavación realizada y tapada en una finca colindante (ver texto).



 

Destrucción: Varias fotos en las que se aprecian los trabajos de desmantelamiento de la charca, en pleno mes de mayo, con los vasos llenos de agua y lodo que significaron la muerte de todas las larvas y muchos ejemplares adultos de anfibios.

 



¿Por qué una gran excavadora realizó un gran agujero en el terreno que ahora aparece tapado? ¿Qué se hizo ahí y quién lo hizo? Nadie parece saber nada. Pero nosotros sí queremos saberlo.



 

 

 

Sondeo hidrológico realizado junto a la charca



Fin de las obras: No hay ni rastro de que hasta hace unos meses hubo aquí una charca rebosante de anfibios.

 



Restauración: La nueva charca va a ocupar una superficie muy superior a la de la anterior, con varios ambientes diferentes, una zona más profunda en el perímetro, que llega al metro y medio, y una zona intermedia de meseta de poca profundidad, para fomentar y proteger de las “visitas indiscretas” las puestas de huevos.


DOCUMENTOS CITADOS:

 

 

 

 

 

rv 1, 24-10-2008

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Gracias, de parte de los anfibios

Y gracias por citarme, poco pude hacer yo, pero ya sabéis que contáis con mi apoyo y colaboración. ¡ Ánimo !

Charca del Navazo

Enhorabuena. Otra cosa más que agradecer a Proyecto Verde.

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