Cambio climático y eficiencia energética
El recientemente publicado “Informe Stern” lanza una nueva sombra de incertidumbre sobre nuestro futuro próximo. “El desastre no acontecerá en un futuro de ciencia ficción, dentro de muchos años, sino a lo largo de nuestra vida” afirma Tony Blair. El cambio climático está ahí, y las consecuencias serán nefastas si no reducimos drásticamente nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. El informe, encargado por el gobierno británico, evalúa las consecuencias económicas del cambio climático, corroborando los resultados de los 2 informes elaborados ya en 1990 y 1995 por el IPCC (grupo de expertos en la evolución del clima creado por la ONU en 1988).
Los gobernantes parecen no oír las alertas que la comunidad científica lanza de manera incesante desde hace largos años. Diferentes estudios realizados por encargo gubernamental concluyen en la urgente y necesaria reducción de las emisiones. Pese a ello, los países emiten cada vez más gases de efecto invernadero, escudándose en el necesario crecimiento económico que, al parecer, es mucho más importante que el futuro de todo el planeta.
Si no reaccionamos a tiempo, los perjuicios que conllevará el cambio climático sacudirán brutalmente algo más que la economía. Estamos hablando de una catástrofe ya no sólo climática, sino geográfica. La temperatura media del planeta aumentará en varios grados licuando el hielo de los polos y desertizando enormes extensiones. Muchos territorios e incluso países podrían quedar bajo el nivel de las aguas, habría enormes migraciones humanas y animales, que acarrearían graves epidemias y penurias. Curiosamente, se cree que el calentamiento podría interrumpir la Corriente del Golfo, que desplaza agua cálida procedente del Golfo de México hacia el Atlántico Norte, lo que podría hacer que Europa viviese una era glacial.
Los ciudadanos debemos tomar conciencia de la importancia de este tema y demandar medidas a políticos y gobernantes. El camino hacia una política de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero consta de dos partes inevitables: un cambio a otras fuentes de energía no fósiles y una reducción drástica en el consumo de energía.
Todos tenemos nuestro papel en la lucha por evitar agravar el cambio climático. Si todos los ciudadanos tomáramos medidas para reducir el consumo energético, el ahorro podría llegar a ser enorme.
Algunas medidas para hacer más eficiente el consumo de energía
Utilizar siempre que sea posible el transporte público, especialmente en los trayectos frecuentes. Una persona que va de Colmenarejo a Madrid 5 días por semana recorre unos 3.000 km al mes sólo en ese trayecto; si lo hace en autobús puede consumir hasta 30 veces menos que si lo hace en coche. No olvidemos que, en el caso de España, los automóviles representan casi la mitad del petróleo consumido. También es importante conducir a velocidades moderadas y sin acelerones bruscos.
Reducir el consumo en calefacción. Según datos recientemente publicados por WWF/Adena, el 70% de la energía consumida en los hogares europeos es utilizada en calefacción, y el 14% en agua caliente sanitaria, así que cualquier ahorro que hagamos en este campo tendrá una gran repercusión ambiental. Son muchas las medidas que se pueden tomar para reducir estos consumos, aunque las más importantes son costosas de aplicar cuando la casa ya está construida: dotar las viviendas de aislamientos de buena calidad, incorporar calderas de alta eficiencia (como las de condensación, o las bombas de calor) o instalar placas solares para calentar el agua. En cambio, estas medidas apenas incrementarían el coste de una vivienda nueva y, en vista de lo mucho que se construye hoy en día (en España se construyeron 800.000 viviendas en 2.005), su repercusión sería enorme. También es muy importante no calentar la vivienda en exceso, encender sólo los radiadores de las habitaciones que se utilizan o tomar duchas cortas en lugar de baños.
Tener en cuenta el consumo energético cuando sea necesario renovar un electrodoméstico, eligiendo, a ser posible, uno calificado con “A” en su etiqueta energética (“A” significa que consume un 45% menos que la media). Esto es especialmente importante en el electrodoméstico que más consume en los hogares: el frigorífico. También es importante hacer buen uso de los electrodomésticos: llenar la lavadora y el lavavajillas antes de usarlos, utilizar programas de lavado en frío o que no calienten mucho el agua, eliminar regularmente el hielo y la escarcha en los frigoríficos que lo precisen, utilizar bombillas de bajo consumo en lámparas que permanecen mucho tiempo encendidas…
Otras medidas necesarias
Consumir menos carne, leche y derivados. Aunque lo parezca, no hemos cambiado de tema. El sector ganadero genera, según un informe reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), más gases de efecto invernadero que el sector del transporte. Así, dicha actividad es responsable del 9% de las emisiones de CO2, el 65% de las de óxido nitroso (que tiene un Potencial de Calentamiento Global, GWP en inglés, de 296 respecto del CO2), el 37% del metano (con un GWP de 23). Además la actividad ganadera es responsable de la desaparición de muchos bosques, como es el caso de la selva amazónica donde el 70% de las zonas desforestadas se ha transformado en pastizales.
Evitar comprar cosas innecesarias o desechables, especialmente las que acabarán pronto en la basura. La actividad industrial es responsable del 40% de las emisiones de CO2, principal gas causante del cambio climático. Seamos responsables en nuestras compras.
Es importante también ayudar a difundir entre el mayor número de personas la necesidad de aplicar estos cambios, cada uno en función de sus posibilidades, contándolo sencillamente a amigos y familiares. El “boca a oreja” suele funcionar mejor que cualquier anuncio publicitario.
Indudablemente, quien más puede hacer para frenar el calentamiento global son los gobiernos, a través de leyes y normativas, pero no debemos menospreciar el poder del ciudadano. Unos pequeños cambios en el consumo de miles de millones de ciudadanos del planeta pueden tener inmensas repercusiones.



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