NUESTRAS INICIATIVAS RESPECTO A LAS CHARCAS COMIENZAN A DAR FRUTOS

LA ALCALDESA MANTIENE UNA CORDIAL ENTREVISTA CON UN INVESTIGADOR DEL CSIC SOBRE LAS CHARCAS

EL EQUIPO REDACTOR DEL PLAN PARCIAL CONTARÁ CON EL ASESORAMIENTO DE ESTE INVESTIGADOR

El pasado 26 de mayo, la Sra. Alcaldesa de Colmenarejo llamó personalmente al Dr. Jaime Bosch, investigador del CSIC, para manifestarle la intención municipal de conservar las charcas de Los Escoriales y ponerle en contacto con la empresa redactora del Plan Parcial –INCO SL- para asesorarla en este aspecto. La conversación se desarrolló en un tono muy cordial, lo que nos hace albergar esperanzas de que la resolución de este contencioso se haga por la vía del diálogo.

Hace una semana, empleados municipales colocaron varias piedras alrededor de las charcas de Los Escoriales con el fin de evitar el acceso de vehículos a las mismas. Aunque queremos pensar que esta actuación tiene la voluntad real de evitar este acceso, lo cierto es que no ha servido absolutamente para nada, puesto que las piedras se han colocado en lugares en los que el acceso era imposible, mientras que los lugares de paso a las charcas permanecen igual de accesibles. ¿Simple incompetencia? Pues si lo corrigen en unos días, esa habrá sido la causa y será disculpable. Si no...

Desde que se publicó en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, allá por el mes de marzo, el concurso para adjudicar la redacción del Plan Parcial que afecta a las Charcas de Los Escoriales, Proyecto Verde ha desarrollado una intensa actividad para evitar que estas charcas se incluyeran en el planeamiento urbanístico y conseguir que fueran protegidas.

Algunas de las medidas desarrolladas en estos dos meses escasos han sido las siguientes:

  • 21 de abril. Escrito a la Alcaldesa y al Concejal de Medio Ambiente proponiendo una estrategia que evitase el conflicto que, inevitablemente, iba a surgir si se continuaba con esta actuación. No recibimos respuesta.
  • 8 de mayo. Ante la ausencia de respuesta, enviamos una nota de prensa a los medios con nuestra propuesta.
  • 11 de mayo. El Dr. Alberto Fernández Lop, alto directivo de WWF/Adena y experto en aguas continentales, visita las charcas, quedando impresionado por su valor ecológico.
  • 16 de mayo. Ante algunos movimientos sospechosos de personas en el entorno de las charcas, presentamos un escrito en el Ayuntamiento dirigido a todas aquellas personas con responsabilidad directa o indirecta en el tema, y al Secretario Municipal. En este escrito advertimos de las graves consecuencias legales que un atentado contra estas charcas podría tener.
  • 19 de mayo. El Dr. Jaime Bosch envía una carta a la Sra. Alcaldesa pidiendo la protección de estas charcas.
  • 22 de mayo. Proyecto Verde envía un extenso dossier mediante burofax a INCO SL, la empresa responsable de la redacción del Plan Parcial.

El Ayuntamiento, por su parte, ha realizado algunos movimientos, pero sin comunicarnos absolutamente nada:

  • 21 de mayo. Se colocan grandes piedras en un tramo del camino que bordea las charcas. No se corta el acceso en coche a las mismas.
  • 26 de mayo. La Sra. Alcaldesa llama al Dr. Bosch y mantiene con él una tranquilizadora y cordial conversación.

Nos consta que en el seno del Equipo de Gobierno existe gran malestar por haberles recordado que ciertas actuaciones en las charcas pueden acarrear responsabilidad penal. Y no podemos dejar de preguntarnos una vez más lo que tantas y tantas veces nos hemos preguntado en otras situaciones parecidas a esta:

Si al final el Ayuntamiento no va a tener más remedio que hacer un poco de caso a nuestras demandas, siempre razonadas y razonables, ¿por qué no empiezan por ahí? ¿Por qué no se sientan con nosotros a escuchar y a dialogar? Los beneficios políticos para ellos serían enormes, se ahorrarían un montón de disgustos y darían una imagen de consistorio preocupado por el medio ambiente en lugar de consistorio depredador que no tiene más remedio que plegarse ante las presiones justificadas del mundo científico y ecologista.

Nos viene a la memoria el cierre del antiguo vertedero. Al poco de constituirnos como asociación, solicitamos su clausura. Era un vertedero ilegal, estaba vertiendo a un arroyo, estaba en el Parque Regional, no tenía permisos... Si en ese momento lo hubieran cerrado, el 99% de la población habría aplaudido sin reservas, y los malvados ecologistas habríamos tenido que felicitarles. En lugar de eso siguieron usándolo, lo ampliaron, creció y creció, incluso hicieron un simulacro de cierre y siguieron vertiendo, algo que pusimos de manifiesto en numerosos consejos y medios de comunicación con fotos y datos irrefutables. El Ayuntamiento estuvo en el disparadero durante meses... hasta que al final, la propia Comunidad de Madrid les obligó a cerrarlo, entre otras cosas porque estaban invadiendo con escombros los terrenos de la nueva estación depuradora de aguas residuales.

¿El Ayuntamiento protegerá las charcas de Los Escoriales?

Hasta hace una semana, todas las actuaciones objetivas del ayuntamiento iban en la dirección de destruir estas charcas. Esta intención queda plasmada en las declaraciones de destacados concejales, en la adjudicación del proyecto y en la total ausencia de respuesta a nuestros requerimientos. Cuando el concejal y constructor, Benito Elvira, comunica su intención de hacer viviendas sociales en este lugar, no menciona para nada la protección de las charcas. Cuando en un consejo reciente se vuelve a hablar de este tema, se menciona que las charcas quedarán como zona verde “o algo así”. Cuando el Ayuntamiento encarga el desarrollo del Plan Parcial, incluye estas charcas en el suelo sobre el que se hará la actuación urbanística. Y, finalmente, cuando proponemos una serie de actuaciones razonables para solucionar este contencioso, ni se nos responde.

¿Por qué no pueden ser zona verde?

La intención original del Ayuntamiento es –o era- dejar las charcas como zona verde de una promoción de viviendas sociales. Zona verde en urbanismo es sinónimo de parque. ¿Se imaginan a los nuevos vecinos conviviendo con las libélulas, los gallipatos, las culebras de agua... todos en feliz armonía, pisoteando las puestas, pescando las larvas, rodeados de césped, bancos, farolas, caminitos de hormigón impreso..., en fin, todas aquellas cosas que tienen los parques? La importancia de estas charcas reside en el tipo de hábitat (que cambiaría radicalmente con un parque) y en la fauna que lo habita (cuya conservación es incompatible con un espacio de uso público intensivo). Esto es tan evidente que no habría que explicarlo. Además de la evidencia, está la ley, que dice claramente qué se puede y qué no se puede hacer en una zona de interés natural.

Entonces... ¿cómo van a desarrollar el plan parcial?

Esta es la clave del asunto, y lo que les dijimos en nuestro escrito del 21 de abril: el desarrollo del Plan Parcial, en las condiciones actuales, es incompatible con la protección de las charcas. Lo explicaremos. Un Plan Parcial es un instrumento urbanístico y jurídico según el cual se determina cómo va a ser el desarrollo urbano de una zona. Hay que decidir por dónde van a ir las calles, dónde y cómo se va a edificar, qué se va a edificar y hay que hacer las cesiones de suelo para zonas verdes (parques). La ley establece un porcentaje mínimo de suelo para zonas verdes en función de lo que se va a hacer. Normalmente, los Planes Parciales se atienen al mínimo para no perder suelo donde edificar (que es lo que mola). Pero un Plan Parcial no puede ordenar suelo preservado o protegido o no urbanizable. Es la antítesis: el suelo que hay que proteger se queda al margen del desarrollo que supone la redacción de un Plan Parcial.

Pero las cosas no se están haciendo así: se está redactando el desarrollo de este Plan Parcial. El equipo redactor tendrá que sacar fuera las charcas, declarar que este suelo no puede ser urbanizable (y por tanto no puede haber ni calles, ni plazas, ni casas, ni parques) y ordenar el resto. Pero esto va a suponer un cambio importante en la calificación del suelo, ya que las charcas deberán pasar de suelo urbanizable a suelo protegido. Este cambio lleva un procedimiento legal con dos hitos: la aprobación por el Pleno Municipal de esta modificación y la aprobación por parte de la Comunidad de Madrid. Esto supone que hasta que este trámite no quede resuelto, la zona no puede desarrollarse, es decir, creemos que no se puede aprobar el Plan Parcial de una parte de un sector si no se ha aprobado previamente la calificación urbanística de todo el sector.

Una de dos: o el Ayuntamiento ha elegido un procedimiento de ordenación que va a suponer retrasos considerables respecto a otras opciones, o bien tiene la clara intención de dejar las charcas como zona verde, o lo que es lo mismo: no protegerlas.

Fácil solución

Lo triste de este caso (como de otros muchos) es que la solución a este problema es sencilla, con solo trabajarlo un poco y tener buena voluntad. Se dan cita una serie de elementos que, bien combinados, podrían permitir matar varios pájaros de un tiro. Están las charcas; hay al lado una vía pecuaria que hay que mover para poder dar acceso a la urbanización de Los Escoriales; en este mismo sector hay una parcela municipal (donde están las charcas) y una de la universidad, en la que se va edificar muchísimo menos que en la otra... Juntando todos estos ingredientes, salen alternativas mucho mejores que la actual.

Los últimos movimientos municipales suponen un cambio en la estrategia municipal. ¿Han entendido que tenemos razón en nuestras demandas? ¿Responde este cambio de rumbo a las luchas de poder internas dentro del Ayuntamiento?

Pulsa aquí para ver más artículos publicados en esta web acerca de las charcas de Colmenarejo

Resultado: 4.8 (91 votos)