Quieren destruir las Charcas de Los Escoriales
El ayuntamiento de Colmenarejo ha encargado la redacción del Plan Parcial para desarrollar urbanísticamente las Charcas de Los Escoriales
Hemos escrito hasta la saciedad sobre la importancia de este enclave. Basta insertar la palabra “anfibios” en la ventana de búsquedas de nuestra Web y aparecen un montón de referencias. La mayoría de habitantes de Colmenarejo -o de cualquier otro lugar- saben que es necesario proteger aquello que es valioso y escaso. Sería inaceptable derribar la iglesia. Y a muy pocos dejaría indiferente ver un cazador disparando contra una especie protegida. Nosotros y nuestros vecinos, ciudadanos de este pueblo, no tenemos por qué estar en guardia para proteger estas cosas; las leyes se ocupan de eso, y hay personas cuya responsabilidad es ocuparse de que esas leyes se cumplan. Entonces, ¿por qué estamos tan preocupados?
Muchos ciudadanos no saben por qué son tan importantes las charcas de Los Escoriales. Pueden consultar los informes del Museo de Ciencias Naturales sobre estas charcas, los artículos de prensa de prestigiosos investigadores del CSIC, la reseña sobre la reciente visita del máximo responsable de “aguas continentales” de WWF/Adena, incluso las páginas Web de organizaciones tan prestigiosas como Ecologistas en Acción. Solo los necios desprecian lo que no entienden. A la inmensa mayoría –que no somos necios- nos parece suficiente con que el mundo científico y las principales ONGs medioambientales digan que “las Charcas de Los Escoriales merecen una estrategia eficaz de conservación”. Pero queda un insignificante porcentaje de personas que piensan: “¡Me van a decir a mí lo que es importante y lo que no, si lo sabré yo!”. Bien, es evidente que a esas personas poco les podemos enseñar; no porque sepan mucho, sino porque son incapaces de aprender nada.
El verdadero problema para todos surge cuando ese ínfimo porcentaje de personas ignorantes alcanzan el poder (y aclaramos que “ignorante” no es el que ignora algo, sino el que cree saberlo todo). Más que un problema es una tragedia. Y si, además de ignorantes, esas personas tienen intereses, es mucho peor. Y si, además, deben su “status” no a los votos de los ciudadanos sino a opacas “negociaciones” pre y post-electorales, tenemos una verdadera desgracia (pensemos, por ejemplo, que un 81,7% de los electores no han querido apoyar con su voto a la actual alcaldesa). Es fácil adivinar por dónde van las lealtades de estas personas que conforman el tripartito gobernante.
Quieren construir viviendas sociales en la Carranquía, y las charcas son solo un obstáculo salvable. En palabras de uno de estos gobernantes de Colmenarejo: “El problema de las charcas lo resuelvo yo con un par de camiones de escombros”. Sí, estas son las personas que gestionan nuestro patrimonio natural, cultural y social, y que en teoría se ocupan de procurarnos servicios públicos de calidad. De sus decisiones depende que este patrimonio desaparezca para siempre jamás. Ellos saben llenarlo todo de ladrillos; lo que no saben ni ellos ni nosotros ni nadie, es crear un ecosistema natural como el que existe en Los Escoriales. Pero eso poco les importa.
¿Charcas contra viviendas sociales?
Por ahí quisieran llevar el debate: “Los ecologistas están en contra de las viviendas sociales”, argumentan para justificar lo injustificable. Si fuésemos como ellos podríamos responderles: “Derriben la iglesia y construyan ahí viviendas sociales, o ¿es que están en contra de las viviendas sociales?”. Desde luego no se nos ocurre decir semejante estupidez. Les diremos solamente lo que dijo Carlos V cuando vio la catedral –espléndida, por otra parte- que habían construido dentro de la propia mezquita de Córdoba: “Habéis destruido algo irremplazable para construir una catedral que podíais haber levantado en cualquier otro sitio”. Pero claro, Carlos V ha sido el mejor rey que ha tenido España...
Desde luego, si alguien está en contra de las viviendas sociales deben ser ellos, porque en nueve años gobernando no han construido ni una sola, que se dice pronto. Si no nos falla la memoria, la etapa de APIC ha sido la única que no tiene una sola vivienda social en su haber. Así que mejor sería que dejasen de intentar manipular a la opinión pública.
Hay suelo de sobra para viviendas sociales
Desde el año 1996 es posible construir viviendas sociales en La Carranquía. Así está previsto en las actuales Norma Urbanísticas. Las charcas requieren la protección de tan solo el 13% de este sector; el resto da para construir 170 viviendas sociales. Y hay más: recientemente han recalificado suelo industrial en El Robledillo para construir, entre otras, más de 100 viviendas de protección. Ya tenemos 300 viviendas de protección. Y como todos saben, en breve harán público el Avance del futuro Plan General en donde por ley casi la mitad de las viviendas deben ser de protección. De manera que ya tenemos más de 1.000 viviendas de protección. Y no olvidemos que en la lista de peticiones que el Ayuntamiento tiene para optar a una de estas viviendas no hay inscritas ni 20 personas. Queda claro que ni la disponibilidad de suelo apto para construir este tipo de viviendas ni la demanda interna son el problema.
¿Por qué son tan importantes las Charcas de Los Escoriales?
En este lugar hay dos afloramientos de aguas subterráneas. Esta presencia permanente de agua provocó la degradación localizada de la roca del subsuelo en un proceso bien conocido por limnólogos y geólogos, según el cual las micas y feldespatos de los granitos se transforman en arcillas, mientras que las arenas de cuarzo (inalterables) van ocupando por decantación las partes más bajas de la charca. Este proceso dota la zona de un sustrato impermeable –las arcillas- que retiene a su vez el agua de lluvia (aunque permite el afloramiento subterráneo), acelerando este proceso natural de degradación y decantación. Cuando se construye la cercana urbanización, se aprovechan estas arcillas (que en Colmenarejo solo podemos encontrar en este tipo de formaciones palustres) para acondicionar el firme de las calles. Esto ahonda la depresión de estas charcas, que pasan a tener mucha más extensión y más volumen de agua. Con el tiempo, vegetación y fauna propia de humedales colonizan la zona hasta convertirla en lo que es hoy: la mayor concentración de fauna protegida de Colmenarejo y un hábitat igualmente protegido por la ley. Y no un hábitat cualquiera, sino un hábitat prioritario, según la definición legal.

La gestión del suelo
Uno de los cometidos de los alcaldes y concejales que mayor responsabilidad conlleva es la gestión del suelo. También es el que genera mayores intereses y está siempre detrás de los innumerables casos de corrupción protagonizada por políticos y cargos públicos. Por cada caso de corrupción que ve la luz existen otros muchos que permanecen ocultos.
La Constitución antepone el interés social del suelo al interés particular. El suelo (escuchen bien señores de APIC, PSOE e IU) no es un mero soporte para poner ladrillos o asfalto encima. El suelo debe utilizarse con un fin social: el bien común. El bien común, señores, es el de todos, no el de unos pocos, y está perfectamente recogido por la legislación. La Ley no nos obliga a comprender por qué determinado tipo de suelo debe ser protegido y preservado, pero nos obliga a protegerlo y preservarlo. Necesitamos viviendas a precios asequibles, necesitamos un nuevo centro de salud bien dotado de personal, necesitamos nuevas infraestructuras educativas y de ocio creativo bien gestionadas, necesitamos mucha más seguridad... necesitamos muchísimas cosas, en Colmenarejo más que en otros lugares del área metropolitana, porque padecemos un retraso secular en servicios y servidores competentes. Pero en Colmenarejo y en el mundo entero, necesitamos proteger todo aquello que nos permite sobrevivir. La calidad de vida que podamos disfrutar (los que la disfrutamos) no se la debemos al supercoche que nos hemos comprado, al magnífico chalet con piscina, a la TV de plasma o a la barbacoa de los domingos, no. Nuestra calidad de vida se la debemos en primera y prioritaria instancia al aire que respiramos, al agua que bebemos y a la comida que nos alimenta, y esas tres cosas solo las fabrica la Naturaleza.

No demos la espalda a la Naturaleza
La Naturaleza es una especie de gigantesca y complejísima estructura que nos alberga y protege. Si comenzamos a quitar piezas y aflojar tornillos por aquí y por allá, sin saber lo que hacemos, más bien temprano que tarde se colapsará y derrumbará: aquello que nos ha permitido sobrevivir a resguardo durante miles de años, será nuestra tumba cuando se derrumbe. Y ya se está empezando a derrumbar.
Si nos cargamos una charca no pasa nada; o si nos cargamos dos, o tres, o cuatro... ¿Cuántas charcas hay que cargarse para que pase algo? Llevamos años destruyendo humedales salvajemente, por eso ya están protegidos. Hemos rebasado con creces el umbral de lo que se puede destruir sin temer las consecuencias. La charca del Navazo ya ha desaparecido por iniciativa municipal. Y ahora van a por la de Los Escoriales. Cuando publiquen su Avance seguro que caerá otro par de charcas más. ¿Quedan otras? En Colmenarejo muy pocas más, y fuera menos aún. Si no hay charcas, los anfibios o las libélulas, no pueden reproducirse. Si faltan estos animales proliferan sus presas y se rompe el equilibrio. Hace poco hemos vivido angustiados la noticia de la misteriosa desaparición de las abejas, porque los científicos nos han dicho que si llegan a desaparecer, la vida que conocemos terminaría por extinguirse del planeta. Así es la Naturaleza: todos dependemos de todos; no puede faltar nadie sin que el resto se vea afectado gravemente.
Llamamiento a la responsabilidad municipal
Cada uno de los siete concejales que gobiernan Colmenarejo no pueden evitar la deforestación de la Amazonia, pero cualquiera de ellos puede evitar la destrucción de las charcas de Los Escoriales: uno solo en contra puede evitarlo.
Desde Proyecto Verde-Ecologistas en Acción nos preguntamos: ¿Qué podemos esperar los ciudadanos de personas que están dispuestas a destruir un ecosistema extraordinariamente valioso por nada y para nada? No existe en todo Colmenarejo una sola hectárea con mayor valor ecológico e interés científico que estas charcas, y sin embargo es precisamente ahí donde Mª Isabel Peces-Barba, José María Vizcay, Elena Rodríguez, Ángel Laguna, Benito Elvira, José Polo y Jerónimo Hernández quieren urbanizar.



Los hijos de los padres (i)responsables
Es necesario que los hijos y/o nietos de los concejales, potenciales responsables de la desaparición de las charcas, conozcan, vean y sepan apreciar los valores naturales del lugar.
En ellos, más que ninguna otra idea -sin olvidar la especulativa-, puede estar la esperanza de salvación del más emblemático sitio natural del municipio.
Sabemos que "muerto el perro . . .", es por ello que la memoria -nuestra memoria- de las charcas no se la puede matar.
Sólo de pensar en el remordimiento que les va a dar al tener que "matar a las charcar para . . .", o a cambio de . . ., o para favorecer a . . ., o para fastidiar a don . . ., o para -con pies de barro- demostrar un incierto poder . . ., no quisiera yo estar en sus carnes.
De lo que sí, sí, pueden estar seguros es que van a pasar a la historia municipal como los responsables de haber destruído un bien frágil, natural, inestable, delicado, de valor incalculable; que teniendo en cuenta la velocidad a la que se desarrollan los acontecimientos, tendrán tiempo y vida suficiente para 'pagar' y arrepentirse por no haber mantenindo sin tocar los valores naturales actuales.
Y a los hijos/nietos de ellos, les condenarán, seguro y de por vida, a deambular con la cabeza baja por el pueblo, sin poder mirar a la cara de los que apreciaban la cantinuidad de las bellezas -que no son tantas- de este pueblo, todavía con algunos valores de tal. Su otra opción será -contraria a los que vivimos aquí- ir a vivir a otro lugar . . . una vez 'chupado' todo lo posible del lugar que les dio vida(?), trabajo, poder, confianza, y hasta, seguro, cariño y amor.
Hola. Me gustaría saber
Hola. Me gustaría saber los datos en que os habéis basado para llegar a la conclusión de que la protección de Las Charcas necesita un 13% del sector. Creo que este va a ser un punto central en la discusión que se avecina: cuanto terreno se necesita para que las charcas sean un ecosistema viable y person almente no lo tengo nada claro.
Por otra parte creo que este es un caso paradigmático para echar a andar la figura de las microreservas que introdujimos en la Agenda 21
13% equivale a una hectárea
Ese 13% equivale aproximadamente a una hectárea, que sobre foto aérea supone más o menos las charcas y un cierto colchón perimetral. Pero este dato es solo una cifra sin más pretensión que orientar a quién lea el artículo.
Nuestra propuesta formal esta reflejada en el escrito presentado por Registro el 21 de abril de 2008, que en su punto primero pedía que "se proponga la contratación de un equipo de científicos del CSIC, de reconocido prestigio en la investigación herpetológica, para que delimiten la zona a proteger y establezcan los requisitos de dicha protección".
No serán capaces
No serán capaces de convertirlo en un parque ¿verdad? Eso es un delito y podrían ir a la carcel.