Tecnología de consumo y Cambio Climático
Poco a poco, las campañas y la información que nos proporcionan los medios de comunicación acerca del Cambio Climático van haciendo su camino. Evitar el Cambio Climático significa reducir nuestras emisiones de CO2, y esto implica reducir nuestro consumo energético. Comienza a nacer una sensibilización entre los ciudadanos, y, las empresas, empujadas por estos, van investigando y ofreciendo productos que cada vez consumen menos energía. Calderas cada vez más eficaces, bombillas de bajo consumo (la nueva tecnología LED va a hacer posible un alumbrado mucho más eficiente), neveras de clase A++, coches híbridos…

Tecnología obsoleta. Foto: Curtis Palmer
Sin embargo hay un terreno tecnológico en el que, salvo algunas excepciones, el bajo consumo está aun casi por estrenar: la electrónica de consumo. Y no solo no hay un progreso en la eficacia de los aparatos, sino que, a veces, hay notables retrocesos. Donde un televisor antiguo consumía 100 W, ahora un moderno televisor de plasma puede consumir 500 W. Un buen amplificador de sonido podía consumir 20 W; un moderno amplificador surround puede consumir 500. En el campo de la informática no vamos mucho mejor, un moderno PC consume unos 150 W realizando un trabajo moderado como escribir este artículo, mientras que un Pentium III de hace unos años consumía 30 o 40. Y no solo eso, ahora tenemos un montón de cachivaches conectados que incrementan este consumo: altavoces con subwoofer, cámara, impresora, escáner, disco duro externo o router. Muchos de ellos no tienen siquiera interruptor para apagarlos.
No solo nuestros aparatos “tecnológicos” consumen más que los de la generación anterior sino que tenemos más y los utilizamos mucho más. Las descargas de música o películas por Internet son fantásticas para las compañías eléctricas, que se frotan las manos al ver que, gracias a estas, ¡muchos ordenadores no se apagan nunca! Y no estamos hablando del “stand by”, que supone generalmente 1 o 2 W, hablamos de millones de ordenadores ¡consumiendo 150 W (o más) las 24 horas del día! Tengamos en cuenta que las neveras siempre se han considerado como el electrodoméstico que más consume en los hogares. Pues bien, una nevera grande “combi” de clase A consume de media unos 35 W, mucho menos que un ordenador.
Sí hay un terreno dentro de las “nuevas tecnologías” en el que el bajo consumo hace increíbles progresos, aunque, por supuesto, no lo hace por consideraciones medio ambientales. Se trata, evidentemente, de la tecnología móvil: teléfonos, PDAs, iPods, ordenadores portátiles… en los que se busca, a través de un menor consumo, aumentar la autonomía.
Gracias a las tecnologías móviles, ahora es posible, de manera habitual, producir ordenadores muy potentes con un consumo de 30 a 40 W, incluyendo la pantalla (cuyo consumo no hemos tenido en cuenta en los párrafos precedentes). Además, un ordenador portátil utiliza, para su fabricación, menos materias primas que uno fijo, y, por su menor tamaño y peso, también menos energía en el transporte desde los centros de producción.
La producción de aparatos electrónicos representa, no solo un gravísimo problema para el medio ambiente, sino también para las sociedades del sudeste asiático, cuyos trabajadores se encuentran en una situación de explotación cercana a la esclavitud. Además, para la eliminación y el reciclado, estos aparatos se envían a países del Tercer Mundo donde son desguazados en condiciones de trabajo aun inferiores a las de la producción. Los “recicladores” se exponen a gases tóxicos que contienen metales como el plomo (utilizado en los tubos de los monitores), el cromo (anticorrosivo para el metal), el cadmio (de las baterías y monitores) o el bromo (utilizado como retardador del fuego). También se exponen a los humos con alto contenido en phthalatos resultantes de quemar el PVC de aislamiento de los cables para recuperar el cobre.
Además, una gran parte de los aparatos desechados no son reciclados y acaban en vertederos.
Algunos consejos para compatibilizar tecnología y medio ambiente
- No cambiar cada dos por tres de ordenador, de móvil o de televisor. Asegurémonos de que realmente necesitamos uno nuevo y pensemos en las consecuencias que conlleva el desechar el antiguo.
- Si un aparato se estropea, antes de tirarlo intentemos repararlo.
- Si finalmente decidimos adquirir un aparato nuevo, fijémonos bien en el consumo y elijamos en función de ese criterio. Un ordenador portátil consume 6 veces menos que uno fijo, un televisor de LCD consume 3 veces menos que uno de plasma, por norma general.
- Si no hay más remedio que desechar un aparato electrónico, llevémoslo a un Punto Limpio o, si es un ordenador, a una organización que se encargue de su posible reparación y reutilización. También podemos regalarlo a través de nuestro servicio ¡Topatí!.
- No dejemos el ordenador encendido las 24 horas, especialmente si es uno fijo. Hay también estupendas herramientas gratuitas que nos ayudarán a apagarlo automáticamente a una hora fijada o al acabar las descargas como Orbit, Auto Shutdown o WinOFF.
- No utilicemos “salvapantallas”. En su lugar configuremos correctamente nuestro ordenador para que, cuando no lo estemos usando, apague el monitor, luego el disco duro y, finalmente, se apague o suspenda el equipo.
Fotos de reciclaje en China cortesía de Greenpeace


