Animales amigos

Aprendamos a respetar los animales que nos rodean. Muchos de ellos tienen un aspecto repelente y no dudamos en aplastarlos...

El abejorro

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autor: 
Carlos González-Amezúa

Domingo, 12 de la mañana, hora de Greenwich. Urbanización Las Quirogas, (Colmenarejo). La familia Benítez está en el jardín. La madre, subida a una silla, está cortando algunas rosas para adornar el salón. El padre, recostado en una tumbona, lee el Marca mientras se bebe una cerveza. El niño, sentado en su orinal con forma de pato, se entretiene despachurrando cuantas hormigas pasan frente a él.

Arañas

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autor: 
Carlos González-Amezúa

No conocemos su relación con las arañas (aunque no sería difícil de adivinar en la mayoría de casos) y no pretendemos que nazca entre ustedes una relación entrañable (que podría nacer). Nos conformamos con que lea este artículo y albergamos la esperanza de que, al menos uno de nuestros lectores, trate con más mimo a la próxima araña que se cruce en su camino. Para lograrlo vamos a contar la verdadera historia de las arañas.

No son insectos

Los anfibios de Colmenarejo

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COLMENAREJO: UN LUGAR DE PRIVILEGIO

La cigüeña

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autor: 
Carlos González-Amezúa

Si hemos de hacer caso a nuestras abuelas, todos somos oriundos de París, de donde llegamos en vuelo regular a bordo de una cigüeña. En aquellos tiempos, este tipo de vuelos solían adelantarse (algo impensable hoy en día) y pillaban a papá y mamá en total y completo “deshabillé”.

La crisopa

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autor: 
Carlos González-Amezúa

Si hay un insecto cuyo carácter hogareño, ligereza, bondad y sutileza en sus minúsculas y delicadas alas de encaje nos pueda recordar remotamente a las hadas buenas de los cuentos, esa es la crisopa. Solemos descubrirla por vez primera dentro de casa; en la cocina o el salón. Atraída, como tantos otros, por la extemporánea luz eléctrica de nuestros hogares, llega la crisopa a nuestras casas y se posa en una pared o en el alféizar de una ventana.

Culebras

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autor: 
Carlos González-Amezúa

Si la serpiente no fuera venenosa, en el Antiguo Testamento no se hablaría de ella como representación del Mal, porque no sería un animal odiado. Sería una especie de lagartija sin patas, más o menos crecidita, en la que nadie repara. Se habrían buscado algún animal de malísima reputación, asqueroso y, por supuesto, mortífero. Pero estando la serpiente, ¿para qué buscar más?

La culebrilla ciega: temor infundado

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Elvira Sánchez, Dra. en Biología

Desde tiempos remotos, los reptiles han sido considerados animales perjudiciales, que traían mala suerte o simplemente desagradables a la vista. Este enorme error nace, entre otras causas, del desconocimiento de este grupo animal, que muy lejos de ser dañino es por el contrario beneficioso para el hombre.

Las efímeras

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autor: 
Elvira Sánchez, Dra. en Biología

Las efímeras, efémeras o cachipollas, son insectos totalmente inofensivos del orden efemerópteros. Su tamaño varía desde menos de 1 mm hasta 4 cm y presentan dos o tres “colas” características al final del abdómen. Otra peculiaridad de este grupo son sus alas, finas y delicadas, que siempre mantienen en posición vertical al cuerpo. Son incapaces de plegarlas y, en general, son poco funcionales, dejándose arrastrar, durante su corta vida de adultos, por el viento.

El erizo: entrañable felpudo

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Elvira Sánchez, Dra. en Biología

Nuestro pequeño protagonista es un ser crepuscular, y esto, unido a sus costumbres silenciosas y solitarias, nos hace pensar que es más raro de lo que realmente es. El erizo común (Erinaceus europaeus) es un mamífero insectívoro de pequeño tamaño, entre 20 y 30 cm, con el cuerpo rechoncho armado de púas que le dan un aspecto inconfundible.

El galápago leproso

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autor: 
Elvira Sánchez, Dra. en Biología

Dentro del grupo de los reptiles, algunos de los más conocidos y menos temidos, son los galápagos.

Los galápagos se diferencian bien de las tortugas terrestres que encontramos en la península Ibérica, ya que tienen hábitos muy diferentes; las tortugas son huidizas, en tanto que los galápagos son más confiados y no es muy difícil encontrarlos sobre una piedra próxima al agua, tomando el sol. También se diferencian en que los galápagos tienen el caparazón aplanado, mientras que las tortugas lo tienen claramente abombado.

El gallipato. Un anfibio poco conocido

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Elvira Sánchez, Dra. en Biología

Los anfibios son un grupo peculiar ya que a lo largo de la evolución han solucionado sólo parcialmente algunos problemas que les impedían colonizar la tierra. Han sustituido la respiración branquial por pulmonar y han desarrollado extremidades para la locomoción en tierra firme.

Los gorriones

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autor: 
Elvira Sánchez, Dra. en Biología

Con el nombre de gorriones se conocen a varias especies de aves de unos 15 cm de longitud, rechonchos, con el pico grueso adaptado a su alimentación granívora y generalmente carentes de colores vivos, predominando los grises y marrones en su plumaje. En algunas especies hay diferencia entre los machos y las hembras, pero en otras son prácticamente iguales.

El grillo

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autor: 
Carlos González-Amezúa

Con el grillo ocurre como con los locutores de radio: les identificamos por la voz, y a la mayoría de ellos, si nos los cruzamos por la calle, no les reconocemos.

Hormigas

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Carlos González-Amezúa

Este pariente cercano de abejas y avíspas es, posiblemente, uno de los insectos que menos repulsión suscita entre nosotros. Tienen fama de previsoras, son trabajadoras, disciplinadas y cariñosas con su reina. En fin, súbditas perfectas. Pero ¿y como compañeras de los humanos?

El lagarto ocelado

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Carlos González-Amezúa

Es el mayor de los lagartos que habitan Europa —lo que equivale a decir el mayor lagarto terrestre— y en Colmenarejo es frecuente, aunque se ha apreciado un considerable descenso en los últimos años. Un macho adulto, de unos 7 u 8 años puede medir casi un metro de longitud, aunque lo normal es que no sobrepase los 60 cm.

La lechuza

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autor: 
Carlos González-Amezúa

Una cara así no se ve todos los días, y quien la ha visto no la olvida jamás. La lechuza está presente en toda nuestra geografía, ocupando campanarios, ruinas y casas deshabitadas, pero sólo sale de noche, a pesar de lo cual, es blanca. La naturaleza siempre es sorprendente: la lechuza, cazadora nocturna e implacable, es blanquecina, mientras que cuervos y cornejas son diurnos y negros como el carbón. Pero todo tiene su explicación.

Libélulas y caballitos del diablo

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Carlos González-Amezúa

Están entre los insectos más vistosos —con unas tonalidades metálicas e irisadas verdaderamente espectaculares— y más grandes, con longitudes que en algunas especies superan los 11 cm. Tal despliegue no podía dejarnos indiferentes, y se ha traducido en temor.

El lirón

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Carlos González-Amezúa

Todos cuantos pasen de los cuarenta, recordarán con admiración aquellos inolvidables episodios de El hombre y la Tierra, del llorado Félix Rodríguez de la Fuente. Y de todos los animales grandes y pequeños que descubrimos guiados de su docta mano, uno resuena aún en los oídos de muchos de nosotros, con aquella peculiar e irrepetible dicción del amigo Félix: El lirón careto.

La lombriz de tierra

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autor: 
Carlos González-Amezúa

Feucha, un poco asquerosita, húmeda y escurridiza, la humilde lombriz es uno de los animalillos menos agraciados. Pero su trabajo en la naturaleza es uno de los más eficaces y también menos reconocidos. La vida de la lombriz transcurre casi en su totalidad bajo tierra, comiendo y defecando, sin más aliciente que algún encuentro fortuito con el Sr. Topo y siempre con el temor de ser sacada a la superficie por la azada inquieta del jardinero.

 

Mantis religiosa

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autor: 
Carlos González-Amezúa

La mantis es uno de esos animales asombrosos y fascinantes que ha tenido la desgracia de dar a conocer sus costumbres gastronómico-sexuales a un mundo básicamente machista. Algunas especies de mantis, como muchas especies de arañas e incluso algún que otro vertebrado, tiene cierta tendencia a comerse al macho después de la cópula. Esto es todo.